LA SANTURRONA

 



En el pueblo

 


Cuatro muchachas están jugando. Se oyen silbidos y piropos de unos muchachos.

 

 

 

MUCHACHA 1:   Están echando piropos.
     
MUCHACHA 2:   Son los muchachos del otro barrio.
     
MUCHACHA 3:   Sí molestan! (Se ríe)
     
SANDRA:   Sigamos jugando.
     
MUCHACHA 1:   Cual de ellos te gusta más?
     
MUCHACHA 2:   Él de los ojos verdes. Cuál te gusta a ti?
     
MUCHACHA 1:   A mi él del pelo crespo
     
MUCHACHA 3:   A mi me gusta el gordito, y Sandra?
     
SANDRA:   A mí ninguno.
     
TODAS TRES:   Ninguno!
     
SANDRA:   Bueno, todos.
     
TODAS TRES:   Todos! (Se rien)
     
SANDRA:   Uds. sí inventan.
     
MUCHACHA 1:   Nos están llamando.
     
MUCHACHA 2:   Vamos?
     
SANDRA:   Sigamos jugando.
     
MUCHACHA 3:   Yo sí voy.
     
MUCHACHA 2:   Yo también.
     
MUCHACHA 1:   Vamos.
     
    (Salen las tres muchachas, SANDRA se queda)
     
SANDRA:   (Llamando a las tres muchachas) Pero el juego. Bueno yo gané...por omisión. (Sale)
     
    (Pasa un letrero que dice: CINCO AÑOS DESPUÉS. Entran las tres muchachas)
     
MUCHACHA 1:   No sé qué habrá pasado. Mi novio dijo que venía a las diez para irnos a la playa.
     
MUCHACHA 2:   Al novio mío no le gusta ir a la playa conmigo. A ninguna parte. Sólo lo veo cuando viene a mi casa.
     
MUCHACHA 3:   Mi novio me lleva a todas partes, cuando tiene plata. Y si no, yo pago.
     
MUCHACHA 1:   Que es casi todas las veces.
     
MUCHACHA 2:   Mira, allí viene Sandra. Pobrecita. Todavía no tiene novio.
     
MUCHACHA 3:   Porque no quiere. Sólo quiere que los muchachos sean como amigos. Y ella no es tan fea. No necesita pasar todo el tiempo estudiando.
     
MUCHACHA 1:   No sé qué piensa. A los muchachos no les gusta que su novia sepa más que ellos.
     
MUCHACHA 2:   Y Sandra siendo la menor de nosotras ya pasó al quinto grado.
     
MUCHACHA 3:   Pero no va a bailes ni a fiestas. Está perdiendo su juventud.
     
MUCHACHA 1:   Yo no. Estoy aprovechando cada minuto. En ciertas cosas yo sé mucho más que Sandra.
     
MUCHACHA 2:   Tu novio es un buen profesor, no?
     
MUCHACHA 1:   Si, y me parece que es lo más importante en la vida. Para qué tanta matemática y ciencia. La vida no es eso. Yo no voy a estudiar más.
     
MUCHACHA 3:   Y qué dirá tu papá?
     
MUCHACHA 1:   No sé, pero no creo que le dé tanta importancia a eso. A lo mejor él estará de acuerdo.
     
MUCHACHA 2:   Mis papás están felices que tenga novio y no les importa que vaya a perder el año.
     
MUCHACHA 3:   A los míos, sí. Me dicen que si pierdo otro año, me van a echar de la casa y me va a tocar vivir con mi novio. El estará feliz.
     
    (Entra SANDRA)
     
SANDRA:   Hola, chicas, qué tal? (Sonriendo)
     
MUCHACHA 1:   Qué te pasa? Estás muy contenta. Ya conseguiste novio?
     
SANDRA:   (Se ríe) No, conseguí una beca.
     
MUCHACHA 2:   Beca?
     
SANDRA:   Sí, para estudiar en la universidad.
     
MUCHACHA 3:   Más estudio? Para qué?
     
SANDRA:   A mí me gusta. Y me parece que si uno sabe más, puede ayudar mejor a los demás.
     
MUCHACHA 1:   Tú vas a quedar soltera, Sandra.
     
MUCHACHA 2:   Sí, el tren ya te está dejando.
     
SANDRA:   No sé. Creo que todavía tengo tiempo para conseguir mi pareja.
     
MUCHACHA 3:   Pero cuando estés vieja, ya para qué?
     
MUCHACHA 1:   Sí. La vida es para gozarla. Qué tal si te quedas? Sabes que hay más mujeres que hombres?
     
MUCHACHA 2:   Sí, y después de los 20, va a ser más difícil todavía conseguir a un soltero. Va a haber como dos veces más mujeres que hombres.
     
SANDRA:   (Se ríe) Creo que en la universidad el porcentaje es un poco más favorable. Pero bueno, cada una busca lo que más desea en la vida. Cierto?
     
MUCHACHA 3:   Así es.
     
SANDRA:   Chao, chicas. Que les vaya bien. (Sale)
     
TODAS TRES:   Chao, Sandra.
     
MUCHACHA 1:   Yo no entiendo a esa mujer.
     
MUCHACHA 2:   La hubieran llamado Santa en vez de Sandra.
     
MUCHACHA 3:   Santurrona más bien.
     
    (Salen las tres. Pasa un letrero que dice: CINCO AÑOS DESPUÉS. Entran las tres muchachas de espaldas. Cuando voltean se ve que están embarazadas.)
     
MUCHACHA 1:   Ya estoy cansada de lavar y planchar y cocinar. No hago más nada!
     
MUCHACHA 2:   Y yo, con esta barriga no puedo hacer nada. Parece mentira. La gente me pregunta sí estoy guardando trapos aquí.
     
MUCHACHA 3:   Ay, qué calor! Cuándo va a llegar el nuevo médico?
     
    (Entra HOMBRE)
     
MUCHACHA 1:   Tan guapo!
     
    (Todas tratan de arreglarse)
     
HOMBRE:   Buenas tardes, Señoras.
     
MUCHACHA 1:   Ay, doctor. He pasado tan mal. Tengo dolor de espalda.
     
HOMBRE:   Bueno, tiene que descansar más.
     
MUCHACHA 1:   Pero yo no puedo. El papá del niño no quiere responder por su hijo y entonces tengo que trabajar todos los días...
     
MUCHACHA 2:   Doctor, doctor, Me parece que son mellas y va mal el embarazo.
     
HOMBRE:   Sí, está pálida. Tiene que comer mejor.
     
MUCHACHA 2:   Pero con dos niños más en la casa y mi esposo no gana nada. Qué hago?
     
MUCHACHA 3:   Mire, doctor. Mi marido me golpeó anoche. Él piensa que el niño no es de él, que yo soy muy callejera.
     
HOMBRE:   Pues, no sé. Tiene que cuidarse.
     
TODAS TRES:   Pero, doctor. Tiene que ayudarnos.
     
HOMBRE:   Señoras, yo no soy el médico. Soy el bacteriólogo. El médico viene ahora. Es mi esposa.
     
TODAS TRES:   Su esposa?
     
HOMBRE:   Sí. Aquí viene.
     
    (Entra SANDRA)
     
SANDRA:   Buenas tardes. Quién es primero?
     
TODAS TRES:   Sandra!

 

 

 

FIN

 


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