El anillo de oro

Juguete moral en un acto y en verso

 

Pedro Jesús Solas

 



PERSONAJES
 
                     DOÑA LUISA, madre de
CLARA y
BENITA.
ROSALÍA, criada.
Varias niñas, amigas de Benita y Clara. [3]




 

Acto único

          
 
 
Jardín; a la izquierda una casa.
 
 
Escena I
 
DOÑA LUISA, sentada, haciendo crochet, en primer término. Hacia el centro, en segundo término, BENITA, CLARA y niñas jugando al corro.
 
NIÑAS A Atocha va una niña
                        carabí
hija de un capitán
carabí-urí-urí urá, etc.
Que hermoso pelo tiene 5
                            carabí
quién se le peinará
carabí-urí-urí-urá, etc.
LUISA ¡Cómo la vida sonríe
a esta edad, y cuán dichosas 10
entre ilusiones fugaces
rápidas pasan las horas!
¡Bendita infancia, bendita!
¡Tus recuerdos no se borran
del alma que ve este mundo 15
triste, de color de rosa!
NIÑAS
 
(Cantan otra estrofa, y al terminar se agrupan hablando animadamente entre sí, pero sin interrumpir el diálogo siguiente.) [4]
 
 
Escena II
 
DOÑA LUISA y ROSALÍA.
 
ROSALÍA         (Preservando un estuche y un bolsillo.)
Señora, aquí está el estuche
y el bolsillo.
LUISA                      ¡Qué buen día
van a pasar mis dos ángeles!
¡Ya verás, cuando les diga 20
es para ellas, cuán alegres
van a ponerse mis niñas!
ROSALÍA ¡Pero un anillo tan sólo
para las dos!...
LUISA                         ¡No te explicas
cómo han de quedar contentas!... 25
Ahora verás, Rosalía.
ROSALÍA ¡Le querrán las dos!
LUISA                                  Es claro.
ROSALÍA ¡Y una ha de ser la preferida!...
LUISA Justamente.
ROSALÍA                     ¡Pues entonces
la otra va a tener envidia! 30
LUISA ¡No lo creas! Es preciso
sembrar la buena semilla
en sus corazones, ahora
que están en edad propicia;
que ahora es cuando una madre 35
debe enseñar a sus hijas
lo que de mujeres deben
practicar. Si se descuida
esta obligación, mañana
será lección tardía; 40
el árbol saldrá vicioso,
si de joven no se cuida.
Hoy que son mis cumpleaños [5]
quiero enseñar a esas niñas
lo que, cuando sean madres, 45
podrán hacer ellas mismas.
Este anillo que tú juzgas
causa de celos y envidias,
premio ha de ser para aquella
que de él se muestre más digna. 50
Ellas han de ser los jueces
que a la vencedora elijan;
ellas han de dar sus votos
a la mejor en justicia;
y así, al par que se divierten, 55
aprenderán advertidas
a ser buenas y a hacer méritos
para gozar en la vida
dichas que sólo se logran
con la conciencia tranquila. 60
Tú has de ver el resultado
de mi plan. ¡Clara! ¡Benita!
(Las llama.)
 
 
Escena III
 
Dichas, CLARA, BENITA y NIÑAS.
 
CLARA ¿Llamas, mamá?
BENITA                             ¿Qué nos quieres?
LUISA Hoy por ser mi cumpleaños
quiero, hijas de mis entrañas, 65
una alhaja regalaros.
Ved este anillo.
CLARA                           ¡Qué lindo!
BENITA ¡Qué precioso!
LUISA                          Vuestro agrado
es prueba que al escogerle
acerté.
CLARA            ¡Me gusta tanto, 70 [6]
que diera por él mi comba,
mis muñecas y mi aro!
BENITA ¿Para quién es?
LUISA                           Veremos
cuál le merece. He pensado
darle a la que me dé pruebas 75
de más juicio...
CLARA (Con alegría.)     ¡Yo le gano!
LUISA A la que haga acción más digna
de premio. Para probaros,
tomad.
 
(Les da algunas monedas.)
 
              La que invertir sepa,
mejor el dinero, es claro 80
que da muestras de más juicio.
Ahora, a hacer méritos.
BENITA (A las niñas.)                ¡Vamos!
¡Veréis como soy juiciosa!
CLARA ¡Veréis con qué juicio gasto
el dinero!
ROSALÍA (A DOÑA LUISA.)
                  Me parece 85
que ninguna va a ganarlo
y que llorarán las dos.
¡Son niñas al fin y al cabo!
CLARA ¡Rosalía! ¡Toma! ¡Ven!
LUISA Clara te llama.
BENITA (A las niñas.)   ¿Jugamos? 90
CLARA (A ROSALÍA.) ¿Cómo ganar el anillo?
¡Ya sé, ven aquí, dejadnos!
 
(Habla en secreto con ROSALÍA.)
 
BENITA ¿Al escondite queréis?
¿O a la limón?
LUISA                          ¡No cansaros!
BENITA ¡Mejor es al escondite! 95
¡A echar suertes!
NIÑAS                             ¡Vamos, vamos!
 
(Echan suertes y salen todas de la escena sin interrumpir el diálogo. La que se quede saldrá pasado un momento. Mucha animación.) [7]
 
 
Escena IV
 
DOÑA LUISA y ROSALÍA.
 
LUISA Ten dispuesta la merienda
que tendrán luego apetito.
ROSALÍA Hay que traer más pasteles.
LUISA Cómpralos.
ROSALÍA                     Voy ahora mismo. 100
LUISA ¿Pusiste ya en las bandejas,
los dulces?
ROSALÍA                    Todos.
LUISA                                ¿Y el vino?
ROSALÍA También, señora.
LUISA                              ¿Has dejado
todo puesto?
ROSALÍA                       Y todo limpio.
Sólo faltan ya los bollos. 105
LUISA Pues ve por ellos.
 
(Vase ROSALÍA.)
 
                                Los niños
todos lo miran y observan,
nada desapercibido
pasa para ellos, y es bueno
que en todo encuentren motivos 110
para aprender lo que, padres,
han de enseñar a sus hijos.
 
 
Escena V
 
Dichas, CLARA y NIÑAS.
 
CLARA ¿Y Benita? (Pregunta a DOÑA LUISA.)
LUISA                    ¡Con vosotras
fue a jugar!
CLARA                    ¡Pues no parece! [8]
¡Se habrá escondido!
LUISA                                    Buscadla. 115
CLARA Fue corriendo hacia la fuente;
ella gritó: ¡Marivenga!
Y luego... no, pues si cree
que vamos a estar buscándola
toda la tarde, se pierde 120
de jugar; porque Conchita,
como es pequeña, no puede
correr, y siempre se queda,
y... ¡ya veréis cómo viene
en cuanto cantar nos oiga! 125
LUISA ¡Loquilla! ¡Tú siempre tienes
el genio pronto y te enfadas!
CLARA Eso no está bien. ¡Si siempre
hace lo mismo la tonta!
¡Vamos a jugar! (A las niñas.)
LUISA                            Si viene, 130
llamadme, para en seguida
merendar, que ya parece
hora.
CLARA           ¡Sí, bueno! ¡Entretanto,
juguemos!
NIÑAS                   ¡Sí, sí! ¡A ponerse!
 
(Vase DOÑA LUISA. Se forman en dos bandas las niñas y cantan «a la limón».)
 
 
Escena VI
 
Dichas, y luego BENITA y ROSALÍA.
 
CLARA ¡Mirad mi hermana! ¡Benita! 135
¡Calle! ¡Pues viene llorando!
 
(Sale BENITA, triste, y en toda la escena se mantendrá con el mismo aspecto.)
 
¿Has llorado? ¿qué te pasa?
¿Te has hecho, dímelo, daño? [9]
BENITA ¡No, nada!
CLARA                   Di, Rosalía...
ROSALÍA ¡Si lo ignoro!
CLARA (Aparte.)         Ha hecho algo malo, 140
y como ha perdido el premio.
(Llora.) ¡Anda, Benita, vamos,
dinos lo que tienes!
ROSALÍA                                  ¡Dilo,
mujer, di qué te ha pasado!
BENITA Nada...
CLARA              Si mamá la encuentra 145
así, pasará un mal rato.
¿Has hecho algo?
BENITA                               No, no, ¡déjame!
CLARA De fijo has hecho algo malo,
y porque mamá no sepa
la verdad, quieres callarlo. 150
ROSALÍA ¿Pero no ha estado Benita
aquí, ahora mismo, jugando?
CLARA Sí; pero se fue a esconder,
y después la hemos buscado
y no hemos dado con ella. 155
ROSALÍA ¡Pues, hija, bonito paso!
¡Sólo falta que disgustes
a tu mamá!
CLARA                    ¡Vaya, vamos
a merendar! Si no quiere
hablar, dejadla.
 
(Hace que se va.)
 
ROSALÍA                             ¡Milagro 160
era que pasase el día
sin lloriqueos ni enfados!
BENITA ¡No estoy enfadada! Ha sido...
ROSALÍA Venid, que ya va a contárnoslo.
CLARA Di la verdad.
BENITA                        Si supieras... 165
¡Me da vergüenza!...
CLARA                                   ¡Algo malo
has hecho! ¡Se te conoce!... [10]
ROSALÍA Mamá viene: ¡dejad paso!
 
(Las niñas se apartan para dejar paso a DOÑA LUISA.)
 
 
Escena VII
 
Dichas y DOÑA LUISA.
 
LUISA ¿No jugáis? ¿Pero qué es esto?
¿Lloras, Benita? ¿Qué causa 170
te ha entristecido, hija mía?
CLARA No ha querido decir nada,
pero ya sé yo que llora...
Y se avergüenza y se calla...
LUISA ¿Por qué?
CLARA                  ¡Porque la he ganado 175
el premio!
BENITA                   ¡No es eso, Clara!
ROSALÍA ¡Pues di a mamá lo que tienes!
BENITA Yo no, yo no tengo nada;
pero me ha dado tristeza
lo que he visto, y...
CLARA                                 ¡Habla, habla! 180
LUISA Dejadla que ella nos cuente
lo que ha sido; ¡qué encarnada
te pones, querida mía!
¡No te dé vergüenza!
 
(La acaricia.)
 
BENITA                                     Estaba
al escondite jugando, 185
y porque no me encontraran
fui a ocultarme tras las flores
que junto a la puerta se hallan.
Grité: ¡Marivenga!... Todas
corrieron gritando ¡Salva!... 190
Fui a seguirlas... y al volverme
vi una pobre que a la entrada
del jardín, con una niña
en los brazos, se encontraba. [11]
-«Señorita, una limosna 195
¡por Dios!», dijo la cuitada
con triste acento, regando
a la niña con sus lágrimas;
porque lloraba la pobre,
¡si vieras cómo lloraba!... 200
Vestidas con mil harapos
ella y la niña, descalzas,
tristes las dos... yo no pude
contenerme. Su desgracia
me afligió, y fuime a la verja 205
junto a ellas: ¡daban lástima!...
La niña tendió sus brazos
hacia mí; sus manos, flacas,
querían acariciarme,
y como ella no alcanzaba, 210
abrí la verja y entraron
conmigo las desgraciadas.
-«¡Tiene hambre la pobrecita!»
Dijo su madre. En la cara
vi de la escasez las huellas. 215
¡Si la vieras qué delgada!
Acordeme del dinero
que me diste: «¡A ellas les falta,
pensé, lo que a mí me sobra!»
Y aunque acordeme de Clara 220
y del anillo, me dije:
-«¡No importa! Tenga mi hermana
el premio; ¡yo me contento
con enjugar estas lágrimas!...
Clara en mi lugar haría 225
lo mismo ante la desgracia.»
¿No es cierto que tú también
harías lo que yo, Clara?
CLARA (Abrazándola.)
¡Qué buena eres!
LUISA                            ¡Sigue!
ROSALÍA                                         ¡Sigue!
BENITA La di yo el dinero, ufana, 230 [12]
y la pobre, de rodillas
a mis pies, exclamó: -«¡Gracias;
Dios la bendiga y aumente
riquezas que así consagra
al bien!» -Y la pobre niña 235
con sus brazos me estrechaba
y besándome, inocente,
también me decía: «¡Gracias!...»
¡Si hubieras visto qué linda
era la niña!... Las lágrimas 240
por mis mejillas rodaron...
Levanté a la desdichada,
besé a la niña y corriendo
vine a ver si te encontraba...
Pero no te hallé, y en tanto 245
madre e hija se alejaban,
« ¡Gracias!» diciendo la madre.
La niña diciendo: ¡Gracias!...
Yo también se las di al cielo
y sentí un gozo en mi alma 250
que, en fuerza de ser tan grande,
no sé cómo le explicara.
CLARA ¡Dame un beso! ¡Qué buena eres!
LUISA ¡Ay, hijas de mis entrañas!
¡Qué feliz día me dais! 255
¡Dios os bendiga!
CLARA (A su madre.)       ¡A mi hermana
debes premiar!
BENITA                          ¡No! ¿Por qué?
¡Si esto no tiene importancia!
ROSALÍA (Aparte.) Si todas fueran como estas,
¿quién en las niñas no hallara 260
ángeles en vez de diablos,
como yo suelo llamarlas?
LUISA ¿Y en qué has empleado, dime
tú, el dinero?
(A CLARA.)
CLARA (Bajando la cabeza.)
                      ¡Yo!... no, en nada. [13]
En bollos para esta tarde 265
comerlos...
LUISA                    De modo, Clara,
que tú en mi lugar, ¿qué harías
con esta sortija?
CLARA                            Dársela
a Benita, que ha probado
ser tan buena.
ROSALÍA                        ¡Así se habla! 270
LUISA (A las niñas.) Y vosotras, ¿premiaríais
a Benita?
TODAS                 ¡Sí, sí!
LUISA                            ¡Basta!
Toma, Benita, este anillo
que tu mamá te regala.
Recuérdate siempre ¡siempre! 275
El amor que la desgracia
merece. Y vosotras, niñas,
no olvidéis estas palabras:
«Quien socorre al infortunio,
su propia ventura labra, 280
que la caridad produce
inmenso placer al alma
que la abriga y en el cielo
digna recompensa halla.»
ROSALÍA Ahora ¡a merendar!
BENITA                                  Y dime, 285
mamá, ¿no darás a Clara
otro anillo?
LUISA                    Sí, hija mía:
pero este es tuyo. Tu hermana
está contenta con verte
dueña de él. Póntele, y guarda 290
en tu memoria el recuerdo
de este día, y goza en calma
este galardón merecido
por tu amor a la desgracia. [14]
(Al público.)
La madre que cariñosa 295
sabe halagar a la infancia
infundiéndola virtudes
que luego adornan su alma.
Al par que premia en sus hijos
el amor a la desgracia, 300
ella recoge otro premio,
porque abriga la esperanza
de ver a las buenas niñas
virtuosas madres mañana.
 
FIN