El robot niño

Abrió sus ojos de cristal

una mañana en un baúl

y vió su cuerpo de metal

él no era un niño como tú.

Sus torpes pasos al andar

un corazón de soledad,

sus lagrimitas de tristeza

reclamaban tu amistad.

Se miraba de reojo en el espejo

y quería ir al parque y al colegio,

sus tuercas y sus tornillos lo impedían

y luchaba inútilmente por tener vida.

Quisiera viajar contigo,

compartir todos tus juegos

y sentir el cálido cariño

cuando mamá, dice te quiero.

Tener un amigo fiel

a quien contarle secretos

un abuelo y un hogar

y un montón de sueños.

Un día tú, te diste cuenta de su soledad

entre tus manos chiquitas

le abrazaste más y más

y se abrió el cielo de su libertad.

    © Marisa Moreno, Spain.