La muñeca rota

Sentada tantos años

en una esquina

una vieja muñeca

siempre me mira.

Tenía la muñeca

cara de luna

y los ojitos verdes

verde aceituna.

Sus manos de porcelana

en el vestido se posan,

en su pelo ondulado

revolotean las mariposas.

Tenía la muñeca

los brazos rotos

la mirada ingenua

y los zapatos rojos.

La cogí entre mis dedos

con mucho cariño

arreglé sus bracitos

como cuando era un niño.

La muñeca ya sonríe,

ya no volverá a la esquina,

se queda junto a mi cama

para ver pasar mi vida.

  © Marisa Moreno, Spain