EL
LIBRO MÁGICO
Autor: Arminda Goncalves
Hoy descubrí el libro mágico, me lo enseñó un niño que
llegó a mí cansado de correr y me dijo.
-¿No conoces el libro mágico?-
-¡ No! - respondí.
Me desplegó una sonrisa de 7 años y desabotonó su camisa
untada con tierra de juegos y sudor de alegría. De allí extrajo un cartón
arrugado y mojado en forma de carpeta, que contenía dos hojas llenas de líneas,
formas, manchas de grasa, con muchos colores.
Lo colocó sobre mi mesa y esperó a que lo viera bien.
Yo, sorprendida, tenía miedo de preguntar por qué era mágico,
lo tomé, lo volteé y miré al niño que se había recostado en mi mesa apoyándose
sobre sus codos y cubriendo el costado de su cara con sus manitas, esperaba una
respuesta. Le dije entonces.
-Está bonito-
-¿Lo hiciste tú?
Él levantó la mirada hacia mí y me respondió. - No ves
la magia ¿Verdad?-
-Lo siento hoy estoy algo torpe y no la puedo ver-
El se incorporó un poco para decirme, -¡Es que no ves
bien!
-Colócate los anteojos y vuelve a mirar-
Coloque mis lentes ante mis ojos y pensé, ¿Qué magia será
que él quiere que vea?. Los niños tienen una imaginación fructífera y no
saben que a veces los adultos perdemos esa capacidad.
Mi cara de incertidumbre le decía que nada, la magia no
era descubierta.
Entonces el niño tomo mi mano y la guió por el contorno
de una supuesta figura y me dijo.
-Coloca el dedo sobre ésta línea y síguela y dime que
ves-
Seguí sus intrucciones y con mucha lentitud seguí con mi
dedo el contorno de una línea que a veces se hacía curva otras veces se hacía
recta y otras veces se perdía.... Y le dije, por decir cualquier cosa.
-Bueno veo una casita-
El muy emocionado me dijo
-¡Es la escuela está allí!!!!!!
Quitó mi dedo y lo condujo hacia otro contorno.
-¿Y aquí que ves?-
-Un árbol-
-¡¡Es un árbol!!!! Dijo saltando de la emoción- ¿Viste
la magia?-
-En éste libro puedo ver lo que yo quiera-
Y así sus manitas fueron trazando figuras de la imaginación
en las líneas y las manchas, y diciendo.
-¡Esto es un perro! -¡Esto un gato!
-¡AH, aquí está el trompo con que jugamos ayer!-
-¡Esta es la maestra!
-¡Aquí está mi mamá!.
Y así fuimos construyendo personajes y paisajes de un
grupo de líneas, colores y manchas. Él sonreía, sus ojos se iluminaban a cada
nuevo descubrimiento imaginativo, hasta que yo le dije en tono de súplica.
-¿Préstame tu libro mágico?-
Me miró, sonrió, dobló su cartoncito lo guardó dentro
de su camisa y corrió hacia la puerta diciéndome,
-¡Noooooooo, has el tuyo!!!!!!!-
Y lo vi alejarse, corriendo hacia el mismo lugar de donde
había venido, desapareció en el pasillo dejando una estela de colores que se
confundían con los rayos inclementes del sol.
Descubrí que la magia era él, su esperanza, su ilusión y
sus sueños.