Juan y su pizza

 

Una tarde, Juan del 6to piso, del barrio de Trompúmedes, le dijo a su mujer que iba a salir a tomar aire.
Mientras bajaba las escaleras, se topó con un señor que él nunca había visto. El hombre parecía apresurado. Esto le llamó la atención a Juan quién dijo: -Disculpe señor, ¿me podría decir cómo entró a este edificio?
-Creo que no es asunto suyo - respondió el señor.
- Todo lo que pasa en mi edificio es asunto mío, además cómo sé yo que usted no es un ladrón - dijo Juan.
- Para su información, a mí me mandaron a traer una pizza, no a robar - respondió el señor
-No me voy a quedar tranquilo hasta que me muestre la pizza y la moto - dijo Juan.
-No tengo moto, soy de acá a la vuelta, puedo venir caminando, si me acompaña le muestro la pizza, tome - respondió el señor algo agotado mientras le daba un imán de donde trabajaba.
Juan lo leyó y vio que decía "Solopizzas, un mundo de sabor".
El señor guió a Juan hasta donde tenía apoyada su pizza.
Juan se enfureció al ver que la pizza se encontraba sobre el felpudo de la entrada.
-Espero que tengas una explicación - dijo Juan elevando el tono.
-Es para subir más rápido las escaleras, además no puedo tocar el timbre con las manos ocupadas - contestó el señor.
-¡¿Le parece que puede dejar la pizza encima del felpudo?! - gritó Juan rojo de ira.
- Enseguida la retiro - respondió el hombre.
Juan se quedó junto a él para fijarse si había hecho lo que dijo.
Una hora mas tarde.....
El señor había lavado el felpudo para que Juan estuviese satisfecho.
Se dirigían hacia el piso donde debía ser entregada la pizza, mientras charlaban. Juan le preguntó al hombre a qué piso iba y éste le respondió que al sexto. Juan, algo exaltado, le dijo que él vivía allí.
Mientras discutían llegaron al 6to piso. Juan no lo dejo entrar y le cerró la puerta en la cara. La esposa le preguntó por qué había tardado tanto y él le respondió que no importaba. Luego de dos minutos Juan le preguntó qué iban a comer y su mujer le contestó que había encargado una pizza que estaría por llegar.

Joaquín Pico Piñeyro
Setiembre 2001