En compañía
de uno de sus acólitos, el diablo vino a dar un largo paseo por el planeta
Tierra. Habiendo tenido noticias de que la Tierra era terreno de odio y
perversidades, corrupción y malevolencia, abandonó durante unos días su reino
para disfrutar de su viaje. Maestro y discípulo iban caminando tranquilamente
cuando, de súbito, este último vio una partícula de verdad. Alarmado, previno
al diablo:
--Señor,
allí hay una partícula de verdad, cuidado no vaya a extenderse.
Y el
diablo, sin alterarse en lo más mínimo, repuso:
--No te
preocupes, ya se encargarán de institucionalizarla.