¿POR
QUIÉN DEBO AFLIGIRME?
Un hombre
se vio obligado a dejar su casa durante unos días para ir en busca de empleo.
En su ausencia, el único hijo que tenía enfermó súbitamente y murió. Cuando
el hombre regresó a su hogar, su esposa, deshecha en lágrimas, le dio la
amarga noticia. Pero el hombre permaneció extraordinariamente sereno y ecuánime.
La esposa no podía salir de su asombro e indignación. Comenzó a increparle
agriamente su actitud. El hombre la tranquilizó y luego explicó: “Querida,
la otra noche soñé que tenía siete hijos y que con ellos mi vida estaba llena
de satisfacción y felicidad. Sí, realmente, yo era muy feliz con mis hijos. Al
despertarme, de pronto, los perdí a todos. Ahora te pregunto: ¿Por quién debo
afligirme? ¡Por los siete hijos o por el que hemos perdido?”
*El Maestro
dice: Para el que ha trascendido todos los fenómenos y apariencias, la vida es
de la misma sustancia que un sueño.