Al
atardecer, un pastor se disponía a conducir el rebaño al establo. Entonces
contó sus ovejas y, muy alarmado, se dio cuenta de que faltaba una de ellas.
Angustiado, comenzó a buscarla durante horas, hasta que se hizo muy avanzada la
noche. No podía hallarla y empezó a llorar desesperado. Entonces, un hombre
que salía de la taberna y que pasó junto a él, le miró y le dijo:
--Oye, ¿por
qué llevas una oveja sobre los hombros?