El discípulo
quería elaborarlo todo a través del entendimiento intelectual. Sólo confiaba
en la razón y estaba encerrado en la propia jaula de su lógica. Visitó al
mentor espiritual y le preguntó:
--Señor,
¿quién sostiene el mundo?
El mentor
repuso:
--Ocho
elefantes blancos.
--¿Y quién
sostiene a los ocho elefantes blancos? -preguntó intrigado el discípulo.
--Otros
ocho elefantes blancos.