En un
pueblo de la India había un hábil ladrón que robaba en todas las casas y jamás
podía ser sorprendido.
Era un verdadero experto. La gente de la localidad,
desmoralizada, se reunió con el alcalde y le pidió que nombrase un policía,
ya que no había ninguno en el pueblo y así el ladrón lograba actuar a su aire
y sin ningún riesgo. El alcalde, comprendiendo el desánimo de las gentes del
lugar, entregó un bando solicitando personas que se presentaran al puesto de
policía. Solamente se presentó un candidato. Se trataba del ladrón y fue
elegido policía.